Memoria

“Memoria refugiada”, de Pepita Encabo Montoya

En las últimas décadas han proliferado las memorias del exilio republicano español. Primero hablaron los hombres, los combatientes. Sus testimonios, en general, resaltan los aspectos políticos, de combate, de militancia. Conocimos la existencia de los campos de concentración en los que fueron recluidos al pasar la frontera francesa, Argelès, Bram, Rivesaltes, Septfonds… Las mujeres han iniciado mucho más tarde esa labor memorialista y en una proporción muy inferior a la de los varones. A pesar de que ellas también se vieron envueltas en la vorágine del exilio, solas, con hijos pequeños, embarazadas, enfermas, sin conocer la lengua y en muchas ocasiones analfabetas. En sus escritos resaltan aquellos aspectos vinculados directamente con la supervivencia, la protección de los niños, lo personal, lo cotidiano, y el apoyo que entre ellas se pueden proporcionar para conseguir una cierta tranquilidad, ayuda y seguridad. Aunque también fueron internadas en campos de concentración en Francia, los nombres de estos lugares se desconocen. Noirlac o Châteaufer no aparecen en los libros, no tienen una localización geográfica y, para la mayoría de la población, no existen. Como es natural, las mujeres también han necesitado, en un determinado momento de sus vidas, plasmar en el papel sus historias personales: en ocasiones, las que vivieron la Retirada; en otras, sus hijas, la primera generación que nació en Francia; últimamente, también las nietas.

«Mis raíces son españolas pero, por circunstancias extraordinarias, nací en Francia. Mis padres formaban parte de esos miles de refugiados republicanos que huían de España a principios de 1939, y mi madre estaba embarazada de mí cuando hizo la retirada y pasó la frontera. Toda mi infancia y adolescencia la recuerdo haciéndome preguntas para las que no encontraba explicación. El idioma que hablábamos en casa y el que hablaban los demás no era el mismo, las dificultades económicas y el duro trabajo de mis padres contrastaba con los lujos de los dueños de las propiedades que los contrataban y, así, otros muchos detalles que me inquietaban. Tuve que ir acostumbrándome a los silencios como respuesta cuando preguntaba sobre todo esto. Han pasado muchos años, aquella niña que fui está muy lejos, pero siempre me ha acompañado ese deseo de saber, de entender lo que ocurre a mi alrededor.

Pensando en mis hijos, en mis nietos, hace tiempo que quería escribir mis recuerdos familiares para que, cuando sientan curiosidad por saber sobre sus orígenes, tengan una manera de informarse. También como un homenaje a mis padres, ya fallecidos, personas luchadoras, fieles a sus ideales, en ese mundo tan difícil que les tocó vivir, cariñosas, amigas de sus amigos y deseosas de regresar a su patria, a España, sueño que no pudieron cumplir».

La autora de este libro, Pepita Encabo Montoya (Veyres en Francia), es hija de exiliados republicanos, nacida ya en Francia a los pocos meses de la Retirada. Sus padres, como la mayoría de los exiliados republicanos, apenas hablaban de la experiencia de lucha y de exilio, y ella, como tantas hijas y tantos hijos, se han quedado con muchas preguntas sin respuesta, en parte por el silencio de ellos, en parte por la falta de curiosidad acerca de esos asuntos durante su juventud.  Para que no vuelva a repetirse esa situación en su familia, Pepita ha decidido escribir estas memorias; así sus hijos y sus nietos, cuando sientan la necesidad de saber de dónde vienen y por qué, puedan tener información. La otra razón importante es el deseo de rendir un merecido homenaje a sus padres.

ISBN 978-84-121306-5-2 / PVP 18,00 euros / 184 págs. / Memorias / Historia de España / Guerra Civil / Campos de Concentración / Posguerra / Exiliados republicanos en Francia / THEMA DNBA – 5PBC


“Caldereta gijonesa”, de Francisco Prendes Quirós

Caldereta gijonesa (Artículos 2002-2006)

«El gijonesismo como modo de ser en el mundo. El alma más decente y la voz más clara (y a la vez florida) del gijonesismo no de pandereta. Ver las cosas como son, o sea, hechas de historia. El tempo de este libro es el libro: era el tempo del autor y el que le permitía hacer lo que hacía: manejar los tiempos, o sea, relacionarlos de veras, devolverles el texto y el contexto, darles un sentido. El historicismo, una pasión, la pasión del autor, pero enganchado al presente. La maestría en enhebrar el pasado con el presente, o, mejor, en desvelar lo enhebrados que están. Soberbia potencia irónica. Prodigio de combinación de la peor mala leche y el mejor de los buenos humores, gracias a la ironía. Un libro de texto para los munícipes, de lectura obligatoria. También para los gijoneses que quieran serlo de verdad, o sea, con fundamento. Devuelve la vida a Gijón». [Pedro de Silva]

Francisco Prendes Quirós (1939-2019) estudió Derecho antes de entrar en política con el Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván, por el que fue cabeza de cartel en Asturias en las elecciones de 1977. Formó parte, entre 1978 y 1982, como consejero de Presidencia, del Consejo Regional preautonómico presidido por Rafael Fernández. Pronto abandonó la primera línea de la política para dedicarse a la abogacía. Desde la atalaya de su independencia fue testigo atento y crítico de todo aquello que tuviera que ver con la res publica, tanto a nivel local como regional y nacional. Nos dejó, como testimonio de su aguda inteligencia, de su sentido del humor y de su proverbial bonhomía, cientos de artículos periodísticos publicados en las páginas de la prensa gijonesa, en los que abordó, con su inconfundible estilo y fina ironía, todo tipo de asuntos, dejando constancia en ellos de una indesmayable fe republicana, de las muchas cosas que gustaba de su tierra (su historia, su buena gente, sus costumbres, Jovino, el buen yantar…) y de aquellas otras cuestiones que le preocupaban o le disgustaban, especialmente las relativas a su amada Gijón.

ISBN 978-84-123719-3-2 / PVP 20,00 € / 408 págs. / Artículos periodísticos / Memoria / Castellano


“Pablo Miaja. Una escuela para la armonía social”, de Leonardo Borque

Se propone este libro recuperar la figura del maestro ovetense Pablo Miaja (Oviedo, 1876-1957) partiendo de sus propios textos y de testimonios contemporáneos. Miaja procuró denodadamente concienciar a sus conciudadanos sobre la necesidad de extender la escolarización y conseguir una escuela compensatoria de las desigualdades. Entendía la acción educativa como instrumento moderador en las relaciones sociales y, en su concepto de escuela única, proponía que la infancia de las diferentes extracciones hallara su espacio de convivencia en la escuela «nacional». Innovador en el aula, promovió el excursionismo y la lectura como instrumentos didácticos que también recomendaba, en pro de una vida sana, para la edad adulta. Influido por los postulados de la Institución Libre de Enseñanza, Miaja propugnaba también el respeto a la conciencia del niño (escuela laica), pero «cultivadora de la virtud» y solidaria mediante el respeto y amor al prójimo. En el orden de sus objetivos educativos, defendió que la instrucción debía subordinarse a la adquisición de valores morales: «amor al bien, a la justicia, a la equidad, el trabajo, a la verdad. Cuanto signifiquen virtudes sociales, siempre por encima del saber que puede ser algo postizo y memorístico», según sus propias palabras.

«Muévense la escuela y el maestro en medio de la mayor indiferencia por parte de las distintas clases sociales. Son nuestros hombres aquellos mismos de quienes decía Spencer que se ocuparán, a la salida de los oficios del domingo y dondequiera que se reúnan, de los asuntos de actualidad, del tiempo, de la cosecha, de la cría de ganados y de otras mil cosas, muchas de ellas extrañas por completo a su profesión; pero no dedicarán un instante a pensar si las condiciones de vida de sus hijos en casa y en la escuela resultan las más adecuadas a su salud: eso queda para las madres y los maestros.
En España no se siente la escuela, no hay amor al niño. Y mientras no nos preocupemos del niño y de la escuela, corremos peligro de que el actual estado de cosas continúe por largo tiempo, toda vez que nuestros gobiernos
no experimentan aquel acicate de la opinión pública necesario a las grandes empresas y reformas. De rechazo recibe el maestro los golpes de esa indiferencia. Para muchos desempeña una función sin importancia en la sociedad, función de la que podría prescindirse sin gran quebranto de sus intereses: de ahí la escasa consideración que se le otorga. Nadie se ocupa de rodearle de aquella estimación y respeto indispensables a su cargo y que contribuyen a elevar el ánimo y sobrellevar con gusto las contrariedades y amarguras de tan penosa profesión como es la de maestro de primera enseñanza». [Pablo Miaja]

ISBN 978-84-121306-5-2 / PVP 18,00 euros / 272 págs. / IBIC: JNB – BGH


Cubierta Exilio republicano asturiano

Ignorar el pasado es negarnos la oportunidad de aprender las lecciones que ofrece para comprender el presente y trabajar en la construcción de un mundo mejor, más justo y humano para todas las personas. Precisamente, una de las cuestiones más graves que tenemos a nivel global es la de los movimientos migratorios forzados por la desigualdad en el reparto de los recursos y a causa de las guerras. Las personas que buscan refugio no son aceptadas de buen grado por los países que gozan de mejores condiciones de vida y, para justificar esta insolidaridad, nos inventamos todo tipo de razones.

El Grupo Eleuterio Quintanilla, formado por docentes de distintas etapas de enseñanza en Asturias, lleva 25 años trabajando por una educación intercultural y antirracista, fomentando la comprensión y el respeto de la diversidad inherente a toda sociedad.  En 2017, con motivo del 80.º aniversario de la caída del Frente Norte y el fin de la Guerra en Asturias, el Grupo decidió abordar este tema, centrándose especialmente en el exilio que aquella derrota supuso para miles de personas asturianas.

¿Qué fue de esas aproximadamente 70.000 personas que se vieron obligadas a huir de Asturias en 1937 y buscar refugio, especialmente en Francia? El 80.º aniversario era una ocasión improrrogable de mirar a ese nuestro pasado reciente y recordar que nosotros también fuimos refugiados, tomar conciencia de la magnitud del exilio que se generó, la represión interior, el miedo y el silencio que se extendió durante años. Nada justifica el desconocimiento y la desmemoria que tenemos en la actualidad de esa página de nuestra historia.

Podemos constatar que hechos tan violentos como guerras y regímenes dictatoriales producen en los humanos experiencias traumáticas de gran complejidad porque, además de sufrimiento y muerte, comportan la destrucción de los ideales, de los valores humanos, del modelo social, del mundo familiar, de la confianza hacia el «otro», y provocan una gran impotencia y un enorme desamparo.

Una de las herramientas más útiles y saludables es el testimonio, porque ayuda a la reintegración de las experiencias traumáticas y promueve el bienestar y trata así de poder confrontar las dimensiones más terribles de la existencia. Los testimonios de primera, segunda, tercera y cuarta generación, recuperan así para la memoria a personas y hechos del pasado de los que no tendríamos conocimiento.

Prácticamente la mitad de los testimonios que reúne este libro proceden de víctimas directas de la Guerra de España y el exilio Es el caso de Rafael Cabanas Fernández, Olga Álvarez Carrocera, Vicente García Riestra, José Flórez Alonso, M.ª Luisa Ramos Barril, Dalia y Eleuterio Quintanilla Sotura, Ángel Álvarez Huergo y Ángeles Flórez Peón. Todo un privilegio haber conocido y escuchado a estas personas. Los demás testimonios nos han sido ofrecidos por descendientes de la segunda y tercera generación, que nos han transmitido lo que a ellos les contaron sus familiares y las vivencias propias.

El conjunto se ha ordenado de esta manera :

  1. Una mujer, Olvido Fanjul Camín. Fue como cuidadora en la expedición de niños evacuados a la URSS. Le dan voz sus hijos Eloína y Manuel.
  2. Niños evacuados a Dinamarca: Manuel, Juan y Rafael Cabanas Fernández. Testimonia uno de ellos, Rafael (con sus hijos Jesús y Rosa María), y Antonio, hijo de Juan.
  3. Niños evacuados con sus madres y otras mujeres: Olga Álvarez Carrocera, Vicente García Riestra, José Flórez Alonso, que hablan con voz propia. A la familia Maza Gallegos le da voz su hijo Michel.
  4. Familias amplias con niños, jóvenes y hombres mayores: familia Ramos Barril, testimonia la hija, María Luisa, con su hijo Omar; familia Quintanilla Sotura, testimonian dos hijos (Dalia y Eleuterio) y dos nietos (Helios y Viviane); familia Fernández Rodríguez, testimonia un nieto, Jean-Salvador Lantarón.
  5. Combatientes que consiguen embarcar en los últimos momentos: Gerardo Blanco Menéndez (testimonio de sus hijos Eloína y Manuel), Antonio Lantarón Torner (testimonio de su hijo Jean-Salvador), Antonio Suárez Garrido (testimonio de su hija Pilar), Emilio Álvarez Mongil (testimonio de sus hijas Marie-Jo yAline)
  6. Familias entre el exilio y la represión interior: el testimonio de Aline Saula (de soltera Malavia), hija del exilio, y el de Rita Obaya Fernández, hija de la represión.
  7. Un niño, Ángel Álvarez Huergo, superviviente de tres exilios: Francia, Argelia y de nuevo Francia. Junto a su hija, Muriel, cuenta su historia y la de su esposa, Mª Esperanza Suárez Martínez, niña exiliada con su familia a Argelia.
  8. Historias del exilio tardío: Ramón Huerta habla de su vida y la de su madre y familia. Ángeles Flórez Peón resume sus 100 años de lucha, y su hija Mª Ángeles ofrece su visión del exilio.
  9. Cierra la lista la historia de José Maldonado González, último presidente de la República en el exilio, presentada por Conchita Francos Maldonado, sobrina nieta. María Rosa de Madariaga aporta sus recuerdos de José Maldonado.

Exiliados republicanos asturianos


ISBN 978-84-120609-1-1  /   PVP 19,00 euros / Historia de España / Guerra Civil / Campos de Concentración / Posguerra / Exiliados republicanos en Francia