“Pablo Miaja. Una escuela para la armonía social”, de Leonardo Borque

Se propone este libro recuperar la figura del maestro ovetense Pablo Miaja (Oviedo, 1876-1957) partiendo de sus propios textos y de testimonios contemporáneos. Miaja procuró denodadamente concienciar a sus conciudadanos sobre la necesidad de extender la escolarización y conseguir una escuela compensatoria de las desigualdades. Entendía la acción educativa como instrumento moderador en las relaciones sociales y, en su concepto de escuela única, proponía que la infancia de las diferentes
extracciones hallara su espacio de convivencia en la escuela «nacional». Innovador en el aula, promovió el excursionismo y la lectura como instrumentos didácticos que también recomendaba, en pro de una vida sana, para la edad adulta. Influido por los postulados de la Institución Libre de Enseñanza, Miaja propugnaba también el respeto a la conciencia del niño (escuela laica), pero «cultivadora de la virtud» y solidaria mediante el respeto y amor al prójimo. En el orden de sus objetivos educativos, defendió que la instrucción debía subordinarse a la adquisición de valores morales: «amor al bien, a la justicia, a la equidad, el trabajo, a la verdad. Cuanto signifiquen virtudes sociales, siempre por encima del saber que puede ser algo postizo y memorístico», según sus propias palabras.


«Muévense la escuela y el maestro en medio de la mayor indiferencia por parte de las distintas clases sociales. Son nuestros hombres aquellos mismos de quienes decía Spencer que se ocuparán, a la salida de los oficios del domingo y dondequiera que se reúnan, de los asuntos de actualidad, del tiempo, de la cosecha, de la cría de ganados y de otras mil cosas, muchas de ellas extrañas por completo a su profesión; pero no dedicarán un instante a
pensar si las condiciones de vida de sus hijos en casa y en la escuela resultan las más adecuadas a su salud: eso queda para las madres y los maestros.
En España no se siente la escuela, no hay amor al niño. Y mientras no nos preocupemos del niño y de la escuela, corremos peligro de que el actual estado de cosas continúe por largo tiempo, toda vez que nuestros gobiernos
no experimentan aquel acicate de la opinión pública necesario a las grandes empresas y reformas. De rechazo recibe el maestro los golpes de
esa indiferencia. Para muchos desempeña una función sin importancia en la sociedad, función de la que podría prescindirse sin gran quebranto de sus intereses: de ahí la escasa consideración que se le otorga. Nadie
se ocupa de rodearle de aquella estimación y respeto indispensables a su cargo y que contribuyen a elevar el ánimo y sobrellevar con gusto las contrariedades y amarguras de tan penosa profesión como es la de maestro de primera enseñanza». [Pablo Miaja]

ISBN 978-84-121306-5-2 / PVP 18,00 euros / 272 págs. / IBIC: JNB – BGH