“El alma desnuda. Antología poética”, de Antonia Pozzi

Cubierta El alma desnuda

La personalidad hiperestésica de Antonia Pozzi impregna su obra poética. Ajena a todo hermetismo, dominada por la emoción y por una carga de dolorosa sensibilidad, su poesía es alma y cuerpo, magia y terrenalidad, dolor y gozo, muerte y comunión con la naturaleza, hasta el punto de sentirla como un trasunto de sí misma, donde su espiritualidad interior y el paisaje se funden. Sería imposible entender su poesía sin considerar la carga espiritual y nutricia que para Antonia suponía el contacto con la naturaleza, posiblemente, los únicos y frágiles hilos que sostenían su existencia.

En su obra nos dejó Antonia Pozzi un legado extraordinario. Palabras que mantienen intacta la capacidad de emocionar, sacudir, turbar a los hombres y a las mujeres de hoy, porque la poesía fue para ella un destino escrito en la piel como un tatuaje.

Es preciso destacar que El alma desnuda, antología poética bilingüe de Antonia Pozzi, lleva también la impronta de otra poeta, Herme G. Donis, responsable de la selección, traducción y prólogo, quien ha sido capaz de dotar a sus versiones de la palabra justa y de la imagen precisa para lograr la mayor fidelidad posible al original.

Nada publicó durante su corta vida Antonia Pozzi (Milán, 1912-1938). Fue poco después de suicidarse, con apenas veintiséis años, cuando su padre dio a la imprenta una selección de sus poemas y del diario que dejó inédito, bajo el título de Parole. Diario di poesia 1930-1938 (1938). La misma severidad con que siempre había tratado a su hija llevó al autoritario abogado lombardo a expurgar, cuando no a mutilar, los textos de Antonia, eliminando de ellos elementos tan fundamentales como la relación con su amado profesor Antonio Maria Cervi, que había sido cortada de raíz precisamente por la intervención del padre.

Sería Eugenio Montale el encargado de poner en valor la poesía de Antonia Pozzi, prologando además las dos nuevas ediciones en Mondadori de Parole (1948 y 1964). En España fue aún más escasa su fortuna editorial y ningún libro suyo se publicó entre nosotros desde los años setenta hasta hoy. Lo que subraya la importancia de esta edición biblingüe, al cuidado de la también poeta Herme G. Donis, responsable tanto de la selección de poemas como de la tradución y del prólogo, que ayudarán al lector actual a descubrir una poeta honda y auténtica como muy pocas.

Herme G. Donis (Villalón de Campos, Valladolid, 1951), es autora de los libros de poesía Catón de infancia (1983), Marginalia urbana (1986), El fuego desvelado (1987), Mientras el tiempo pasa (1989), Peregrinas andanzas (1997), Vida y memoria (Antología 1983-2002), Lo sguardo effimero (2009) y El guardián (2012). Ha sido incluida en varias antologías.

ISBN 978-84-944346-1-7

PVP: 12,00 euros

Pedidos: https://goo.gl/hC0sNA

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“Presente continuo”, de José Luis García Martín

Cubierta presente continuoLa poesía adopta muchas formas, una para el gusto de cada lector. En este libro alternan el juego barroco de las antítesis con la levedad del apunte viajero, las perplejidades de la realidad (tan irreal a veces) con la constatación de la gozosa variedad del mundo.

El poeta nos invita a pasear por París o Roma, por Nueva York o Venecia, pero también nos lleva de la mano por las sendas de una infancia rural o nos encierra en el cuarto oscuro del no saber a dónde vamos ni de dónde venimos.

El poeta habla por todos y en este libro se escuchan varias voces, entre ellas la de una mujer, hermosa por fuera y por dentro, que nunca dejó indiferente a nadie.

La poesía, incluso la de apariencia más desolada, es un presente continuo, un regalo que no se acaba nunca.

José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, Cáceres, 1950) es autor de una plural obra literaria, impresa en cerca de un centenar de libros (poesía, diarios, relatos, traducciones, teatro, ensayo, escritos viajeros, conversaciones y lecturas, antologías, ediciones críticas). Su fructífero activismo literario se inició en Avilés, con la personal revista Jugar con fuego (1975-1981), y sigue plenamente vigente en su faceta de contertulio, profesor de literatura en la Universidad de Oviedo y director, desde 1996, de Clarín. Revista de nueva literatura.

Aunque en la imagen pública que de él suele tenerse prevalece, sobre otros aspectos de su obra, la del crítico insobornable (o irritante, según opiniones), lo cierto es que, antes que nada (y después de todo), García Martín ha sido y es poeta. Desde su primerizo Marineros perdidos en los puertos (1972), la poesía fue siempre su más constante y fiel compañera de viaje: Autorretrato de desconocido (1979), El enigma de Eros (1982), Tinta y papel (1985), Treinta monedas (1989), El pasajero (1992), Principios y finales (1997), Al doblar la esquina (2001), Légamo (2008); títulos que incorporó total o parcialmente en volúmenes como Poesía reunida (1990), Material perecedero (1998), Mudanza (2004) y La aventura (2011).

ISBN 978-84-944346-0-0

PVP: 12,00 euros

Pedidos: https://goo.gl/hC0sNA